Opinión No. 124 viernes
14 de septiembre de 2018
Por
Marisú Ramírez
(Texto y foto)
La vida enseña que no hay victorias definitivas,
nada se consigue realmente para siempre; por tanto, no hay definitividad en los
actos humanos. Desafortunadamente los actos irracionales se multiplican.
Loa hallazgos van de época en época conformando la
historia, poseen sus características muy particulares demostradas en diversos
grados, los cuales permiten accesibilidad a sus aspectos inacabados.
