En este día, en
México celebramos a los “Maestros”—un
especial saludo a todos los que me han acompañado durante mi vida académica,
¡Gracias! —.
Mientras tanto en la agenda de conmemoraciones de la Organización para las
Naciones Unidas (ONU) se celebra el “Día Internacional de las Familias” que a
su vez en México se conmemora por decreto el primer domingo de marzo.
lunes, 15 de mayo de 2017
miércoles, 10 de mayo de 2017
Una gran mentira
El caos del
mundo, es provocado en gran medida por la tendencia de los seres humanos por
competir. Competimos para demostrar quién es el mejor. La más bella, el más
fuerte, el más inteligente, el más rápido, quién tiene más, quién tiene menos. No
importa si se es un país, corporación, empresa, persona, producto, artefacto,
automóvil, tecnología, o cualquier otra cuestión.
El mejor regalo de Dios
Cuando pones fe, esperanza y amor juntos, puedes
criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea
Trato de
imaginar un mundo sin niños, este sería caótico y tremendamente aburrido.
Imaginar la vida sin un niño en la familia es perder la esencia de la vida.
Sería como malgastar los momentos más inolvidables, de esos que dejan un gran
sabor, pero no de boca, si no en el alma.
lunes, 8 de mayo de 2017
Cuando la plétora de moviente vida desciende
Al analizar un texto sobre la Evolución del Hombre del Prof. J. Emile Marcault, tuve que reconocer mi limitado conocimiento del lenguaje cuando leí la frase “Cuando la plétora de moviente vida desciende sobre la mente (…)” Mi mente recorrió rápidamente mis recursos lingüísticos, y nada; trate de contextualizar con el párrafo completo, y nada; recurrí al diccionario, y solamente logré definir una de las palabras. Mi mente busca una salida rápida y me digo a mi misma ─palabras en desuso o letra muerta ─, reviso la fecha de la edición del libro, 1978, casi cuarenta años.
martes, 2 de mayo de 2017
Incertidumbre de Guerra
Resulta
paradójico, en plena “Semana Santa” la ONU emitió la declaratoria de inicio de
la Tercera Guerra Mundial.
miércoles, 12 de abril de 2017
Conciencia Ecológica
¿Ves todo limpio? ¡Así debe estar cuando te marches!
Anónimo
No sólo en época
de vacaciones, día, tras día, nos esmeramos por mantener nuestro Puerto
Vallarta limpio. Ser los mejores anfitriones para los miles de turistas que nos
congratulan con su preferencia, es una
indescriptible distinción, además de una
gran responsabilidad.
En realidad, es
muy lindo vacacionar, sí; pero ─siempre existe un ¡pero!─ En este caso el inconveniente,
es la exorbitante cantidad de basura y deshechos humanos que se generan por la
gran movilidad de personas de las principales ciudades del país.
Ríos, playas,
montañas, bosques, y en general destinos turísticos y arqueológicos de toda
índole, se ven completamente saturados de visitantes. Después del éxodo, miles
de toneladas de basura serán arrojadas en carreteras, ríos y playas; un
verdadero desastre natural, sin razón de ser y totalmente innecesario, ya que
es por todos conocido el impacto ambiental y las consecuencias negativas para
la flora y fauna; tanto terrestre como marina.
Amiel Henri
Frédéric, sostiene que si existe algún conflicto entre el mundo natural y el
moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar
la razón. En el interior del país, es cuestionado en demasía que cuando los
mexicanos viajamos al extranjero cumplimos con las normas ecológicas de los
diferentes países que visitamos, pero en nuestro propio país el acatamiento es
nulo. La pregunta obligaba es ¿Cuál es la razón de tan nefasto comportamiento
hacia nuestro propio país? Excusas,
son muchas; y son sólo eso, excusas. No existe ningún argumento válido que
justifique semejante comportamiento.
Investigando un
poco al respecto de la cultura ecológica en otros países, encontré que en Japón
─considerado uno de los países más limpios del mundo─ son casi inexistentes los
botes para la basura. La razón es porque entre los japoneses existe la
conciencia de que la basura que se genera es propia. Tú la generas por lo
tanto, la basura es tuya.
¿Cómo es esto
posible? Es muy sencillo, si compras un café en un vaso desechable, el japonés
no depositará el envase en un contenedor inexistente en las calles, el nipón
guardará y llevará consigo el vaso desechable hasta su hogar, donde estará
obligado a darle el tratamiento que corresponde a las normas establecidas en la
ciudad para la recolección y posterior tratamiento de residuos.
Por lo tanto, es
una cuestión de conciencia ecológica. Michel de Montaigne menciona que la conciencia hace que nos descubramos, que
nos denunciemos o nos acusemos a nosotros mismos, y a falta de testigos declara
contra nosotros. Lo cual puede traducirse, en que al crear conciencia
ecológica, jamás volveremos a arrojar basura en algún sitio público, sin
importar si alguien nos está observando o no. Lo importante es que nos observemos
nosotros mismos. ¡Una gran paradoja!
En la redes
sociales, han surgido campañas de concientización, donde ponen fotografías del
antes y después de la visita de los turistas, tanto nacionales como extranjeros.
Con frases como #InformarParaEducar y #PorElPuertoQueQueremos, “Cuida las
playas de Puerto Vallarta”, entre otras.
El problema con
los turistas extranjeros es que si ven que los nacionales no respetan sus
entornos, ellos tampoco se sienten obligados a hacerlo. Por lo tanto,
demostremos que amamos nuestra tierra, demostremos que somos ciudadanos
conscientes que infunden y respetan el medio ambiente, como una obligación
moral de generar conciencia ecológica que vaya más allá de campañas puntuales,
que aunque todo ayuda, en realidad sólo una educación y determinación firme
logrará que amemos la naturaleza y contribuyamos a su preservación.
Nuevamente es
cuestión de valores, de actitudes que inculquen el respeto por la naturaleza. Exijamos
respeto, protección y conservación de nuestros entornos naturales. ¡No hay
excusa! masryram@msn.com
lunes, 10 de abril de 2017
Discernir el Mundo
Muchos de
nosotros concluimos procesos de viejos paradigmas. Atravesamos tiempos de mucha desorientación y
de pocas concreciones. Existe tanta información en el ambiente, que no sabemos cuándo
dejamos una materia y entramos en otra. Las barreras son tan sutiles que algunas
veces no nos damos cuenta.
Immanuel Kant
argumentaba que la experiencia, los valores y el significado mismo de la vida
serían completamente subjetivos si no hubiesen sido subsumidos por la razón
pura, y que usar la razón sin aplicarla a la experiencia, nos llevaría
inevitablemente a ilusiones teóricas.
Partiendo de los
postulados Kantianos, al aceptar que si bien todo nuestro conocimiento empieza
con la experiencia, no todo procede de ella, dando a entender que la razón
juega un papel importante.
Podríamos
definir que saber discernir puede traducirse en distinguir un dato de otro por
un acto especial de los sentidos o de la inteligencia. La idea de comprender
entre una cosa y otra y determinar la composición verdadera de algo.
Por lo tanto, determinar
si existe una manera correcta de ver el mundo, para compensar la inconsistencia
de la que somos testigos constantemente, donde podemos defendernos viendo el
mundo dividido en bueno y malo, correcto e incorrecto, blanco y negro.
El reconocer que
este punto de vista rígido sobre el mundo carece de exactitud, podría generar
grandes dosis de ansiedad y que salga a la superficie en formas no muy
correctas o apropiadas. Abandonar la rigidez nos podría llevar a enfrentar
ambigüedades y enigmas de la vida con
mayor conciencia y conocimiento de causa.
Podríamos volvernos
adictos a la forma en que nos vernos a nosotros mismos y al mundo. Para sentirnos bien, necesitamos ser siempre
perfectos y un gran deseo de que nuestras percepciones sean siempre correctas,
o como diría Deepak Chopra, la insufrible necesidad de tener siempre la razón.
Es por ello, que
existen algunos factores que nos impiden observar al mundo como verdaderamente
es, donde el principal protagonista es la simple negación.
Negar y minimizar
todo y a todos, restarle importancia o significado al trabajo y logro de los
demás, se vuelve un verdadero problema, lo que deriva irremediablemente en la insensibilidad
y miopía intelectual.
Racionalizar la
información, asignar una razón lógica a algo que no la tiene o que es por
naturaleza irrazonable. Justificar a conveniencia por pertenencia a los
diferentes grupos de poder.
Proyectar en los
demás los problemas que estamos generando nosotros mismos. Culpando a todos sin
asumir la responsabilidad individual que corresponde por actos y problemas
personales.
Futurización,
con la tendencia a evadir la realidad presente y vivir en el futuro. Distorsiones
del pensamiento, generadas por las creencias limitantes, sumadas a la negación
y al autoengaño.
Catastrofización,
asignar una categoría de desastre aún al más leve inconveniente de la vida
personal, lo que desarrolla una visión trágica que nos coloca en una actitud de
víctima frente al mundo.
Mortificación, preocupación
constante ante cualquier problema cotidiano, constante ansiedad y sufrimiento
que se usan como justificantes para continuar con las conductas negativas.
Rigidez, dificultad
para abrir la mente y considerar otros puntos de vista. Control y lucha de
poder, donde el miedo es la emoción fundamental, lo que causa dolor en las personas
y termina generando violencia.
Pensamiento
blanco y negro, incapacidad para ver el mundo de color, considerado un fuerte
componente de la mentalidad moderna, lo que obstaculiza la comprensión mutua y promueve
los juicios severos.
Impaciencia e
intolerancia, donde se desarrolla una marcada exacerbación por situaciones que
involucran incomodidad y se actúa por impulsividad y egoísmo.
Concluyendo con
la conspiranoia, donde se crean y
desarrollan teorías y posturas que intentan explicar un caso o asunto en
disputa como un complot de un grupo o alianza secreta en lugar de un acto
individual o aislado.
Según Kant, nuestra
moral viene determinada por leyes a priori es decir, por leyes que existen
desde siempre en la estructura del universo. Al igual que Kant, discierno del
mundo y digo: Mi moral no enseña a conseguir la felicidad, sino a que pueda ser
digno de ella. masryram@msn.com
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