El caos del
mundo, es provocado en gran medida por la tendencia de los seres humanos por
competir. Competimos para demostrar quién es el mejor. La más bella, el más
fuerte, el más inteligente, el más rápido, quién tiene más, quién tiene menos. No
importa si se es un país, corporación, empresa, persona, producto, artefacto,
automóvil, tecnología, o cualquier otra cuestión.
miércoles, 10 de mayo de 2017
El mejor regalo de Dios
Cuando pones fe, esperanza y amor juntos, puedes
criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea
Trato de
imaginar un mundo sin niños, este sería caótico y tremendamente aburrido.
Imaginar la vida sin un niño en la familia es perder la esencia de la vida.
Sería como malgastar los momentos más inolvidables, de esos que dejan un gran
sabor, pero no de boca, si no en el alma.
lunes, 8 de mayo de 2017
Cuando la plétora de moviente vida desciende
Al analizar un texto sobre la Evolución del Hombre del Prof. J. Emile Marcault, tuve que reconocer mi limitado conocimiento del lenguaje cuando leí la frase “Cuando la plétora de moviente vida desciende sobre la mente (…)” Mi mente recorrió rápidamente mis recursos lingüísticos, y nada; trate de contextualizar con el párrafo completo, y nada; recurrí al diccionario, y solamente logré definir una de las palabras. Mi mente busca una salida rápida y me digo a mi misma ─palabras en desuso o letra muerta ─, reviso la fecha de la edición del libro, 1978, casi cuarenta años.
martes, 2 de mayo de 2017
Incertidumbre de Guerra
Resulta
paradójico, en plena “Semana Santa” la ONU emitió la declaratoria de inicio de
la Tercera Guerra Mundial.
miércoles, 12 de abril de 2017
Conciencia Ecológica
¿Ves todo limpio? ¡Así debe estar cuando te marches!
Anónimo
No sólo en época
de vacaciones, día, tras día, nos esmeramos por mantener nuestro Puerto
Vallarta limpio. Ser los mejores anfitriones para los miles de turistas que nos
congratulan con su preferencia, es una
indescriptible distinción, además de una
gran responsabilidad.
En realidad, es
muy lindo vacacionar, sí; pero ─siempre existe un ¡pero!─ En este caso el inconveniente,
es la exorbitante cantidad de basura y deshechos humanos que se generan por la
gran movilidad de personas de las principales ciudades del país.
Ríos, playas,
montañas, bosques, y en general destinos turísticos y arqueológicos de toda
índole, se ven completamente saturados de visitantes. Después del éxodo, miles
de toneladas de basura serán arrojadas en carreteras, ríos y playas; un
verdadero desastre natural, sin razón de ser y totalmente innecesario, ya que
es por todos conocido el impacto ambiental y las consecuencias negativas para
la flora y fauna; tanto terrestre como marina.
Amiel Henri
Frédéric, sostiene que si existe algún conflicto entre el mundo natural y el
moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar
la razón. En el interior del país, es cuestionado en demasía que cuando los
mexicanos viajamos al extranjero cumplimos con las normas ecológicas de los
diferentes países que visitamos, pero en nuestro propio país el acatamiento es
nulo. La pregunta obligaba es ¿Cuál es la razón de tan nefasto comportamiento
hacia nuestro propio país? Excusas,
son muchas; y son sólo eso, excusas. No existe ningún argumento válido que
justifique semejante comportamiento.
Investigando un
poco al respecto de la cultura ecológica en otros países, encontré que en Japón
─considerado uno de los países más limpios del mundo─ son casi inexistentes los
botes para la basura. La razón es porque entre los japoneses existe la
conciencia de que la basura que se genera es propia. Tú la generas por lo
tanto, la basura es tuya.
¿Cómo es esto
posible? Es muy sencillo, si compras un café en un vaso desechable, el japonés
no depositará el envase en un contenedor inexistente en las calles, el nipón
guardará y llevará consigo el vaso desechable hasta su hogar, donde estará
obligado a darle el tratamiento que corresponde a las normas establecidas en la
ciudad para la recolección y posterior tratamiento de residuos.
Por lo tanto, es
una cuestión de conciencia ecológica. Michel de Montaigne menciona que la conciencia hace que nos descubramos, que
nos denunciemos o nos acusemos a nosotros mismos, y a falta de testigos declara
contra nosotros. Lo cual puede traducirse, en que al crear conciencia
ecológica, jamás volveremos a arrojar basura en algún sitio público, sin
importar si alguien nos está observando o no. Lo importante es que nos observemos
nosotros mismos. ¡Una gran paradoja!
En la redes
sociales, han surgido campañas de concientización, donde ponen fotografías del
antes y después de la visita de los turistas, tanto nacionales como extranjeros.
Con frases como #InformarParaEducar y #PorElPuertoQueQueremos, “Cuida las
playas de Puerto Vallarta”, entre otras.
El problema con
los turistas extranjeros es que si ven que los nacionales no respetan sus
entornos, ellos tampoco se sienten obligados a hacerlo. Por lo tanto,
demostremos que amamos nuestra tierra, demostremos que somos ciudadanos
conscientes que infunden y respetan el medio ambiente, como una obligación
moral de generar conciencia ecológica que vaya más allá de campañas puntuales,
que aunque todo ayuda, en realidad sólo una educación y determinación firme
logrará que amemos la naturaleza y contribuyamos a su preservación.
Nuevamente es
cuestión de valores, de actitudes que inculquen el respeto por la naturaleza. Exijamos
respeto, protección y conservación de nuestros entornos naturales. ¡No hay
excusa! masryram@msn.com
lunes, 10 de abril de 2017
Discernir el Mundo
Muchos de
nosotros concluimos procesos de viejos paradigmas. Atravesamos tiempos de mucha desorientación y
de pocas concreciones. Existe tanta información en el ambiente, que no sabemos cuándo
dejamos una materia y entramos en otra. Las barreras son tan sutiles que algunas
veces no nos damos cuenta.
Immanuel Kant
argumentaba que la experiencia, los valores y el significado mismo de la vida
serían completamente subjetivos si no hubiesen sido subsumidos por la razón
pura, y que usar la razón sin aplicarla a la experiencia, nos llevaría
inevitablemente a ilusiones teóricas.
Partiendo de los
postulados Kantianos, al aceptar que si bien todo nuestro conocimiento empieza
con la experiencia, no todo procede de ella, dando a entender que la razón
juega un papel importante.
Podríamos
definir que saber discernir puede traducirse en distinguir un dato de otro por
un acto especial de los sentidos o de la inteligencia. La idea de comprender
entre una cosa y otra y determinar la composición verdadera de algo.
Por lo tanto, determinar
si existe una manera correcta de ver el mundo, para compensar la inconsistencia
de la que somos testigos constantemente, donde podemos defendernos viendo el
mundo dividido en bueno y malo, correcto e incorrecto, blanco y negro.
El reconocer que
este punto de vista rígido sobre el mundo carece de exactitud, podría generar
grandes dosis de ansiedad y que salga a la superficie en formas no muy
correctas o apropiadas. Abandonar la rigidez nos podría llevar a enfrentar
ambigüedades y enigmas de la vida con
mayor conciencia y conocimiento de causa.
Podríamos volvernos
adictos a la forma en que nos vernos a nosotros mismos y al mundo. Para sentirnos bien, necesitamos ser siempre
perfectos y un gran deseo de que nuestras percepciones sean siempre correctas,
o como diría Deepak Chopra, la insufrible necesidad de tener siempre la razón.
Es por ello, que
existen algunos factores que nos impiden observar al mundo como verdaderamente
es, donde el principal protagonista es la simple negación.
Negar y minimizar
todo y a todos, restarle importancia o significado al trabajo y logro de los
demás, se vuelve un verdadero problema, lo que deriva irremediablemente en la insensibilidad
y miopía intelectual.
Racionalizar la
información, asignar una razón lógica a algo que no la tiene o que es por
naturaleza irrazonable. Justificar a conveniencia por pertenencia a los
diferentes grupos de poder.
Proyectar en los
demás los problemas que estamos generando nosotros mismos. Culpando a todos sin
asumir la responsabilidad individual que corresponde por actos y problemas
personales.
Futurización,
con la tendencia a evadir la realidad presente y vivir en el futuro. Distorsiones
del pensamiento, generadas por las creencias limitantes, sumadas a la negación
y al autoengaño.
Catastrofización,
asignar una categoría de desastre aún al más leve inconveniente de la vida
personal, lo que desarrolla una visión trágica que nos coloca en una actitud de
víctima frente al mundo.
Mortificación, preocupación
constante ante cualquier problema cotidiano, constante ansiedad y sufrimiento
que se usan como justificantes para continuar con las conductas negativas.
Rigidez, dificultad
para abrir la mente y considerar otros puntos de vista. Control y lucha de
poder, donde el miedo es la emoción fundamental, lo que causa dolor en las personas
y termina generando violencia.
Pensamiento
blanco y negro, incapacidad para ver el mundo de color, considerado un fuerte
componente de la mentalidad moderna, lo que obstaculiza la comprensión mutua y promueve
los juicios severos.
Impaciencia e
intolerancia, donde se desarrolla una marcada exacerbación por situaciones que
involucran incomodidad y se actúa por impulsividad y egoísmo.
Concluyendo con
la conspiranoia, donde se crean y
desarrollan teorías y posturas que intentan explicar un caso o asunto en
disputa como un complot de un grupo o alianza secreta en lugar de un acto
individual o aislado.
Según Kant, nuestra
moral viene determinada por leyes a priori es decir, por leyes que existen
desde siempre en la estructura del universo. Al igual que Kant, discierno del
mundo y digo: Mi moral no enseña a conseguir la felicidad, sino a que pueda ser
digno de ella. masryram@msn.com
miércoles, 29 de marzo de 2017
El mito del amor
El
enamora-miento es un mito en el que muchas personas creen se encuentra la
felicidad. Ser feliz no es cosa fácil. Al creer que algo que deseamos, nos hará
felices, hacemos lo posible por
lograrlo, siempre y cuando beneficie nuestra integridad y no sintamos vergüenza
por lo que estamos haciendo con nuestras vidas.
La vergüenza es
una actitud de honor. Las personas se extralimitan al aceptar — o dar, dependiendo
del rol que se juegue— todo tipo de favores, tanto económicos como de otra
índole, como si fueran un regalo del cielo o se lo merecieran por el solo hecho
de existir.
Pretenden hacer
creer a los demás que están actuando correctamente y por ningún motivo aceptan
su embarazosa aberración, ofreciendo una fachada falsa que surge de un nivel
más profundo o inconsciente, sin ser auténticos, mucho menos éticos.
Dentro de las
relaciones nocivas de pareja —sean lícitas o no— existen dos tipos de personas,
las que están centradas en el placer y las que están centradas en el poder.
El mensaje: “Te
amaré si...” lo que hace que una persona piense que no merece el amor o que
debe complacer a otro para merecerlo. La elección requiere un elevado grado de
conciencia. Sin ella no hay elección. El poder de elegir implica adquirir la
responsabilidad de esa elección. La libertad y la responsabilidad son alas del
mismo pájaro.
Desafortunadamente,
si nos centramos exclusivamente en el placer y tenemos una personalidad adictiva
caeremos en un culto y una persecución de placer que, finalmente, destruirá
nuestra capacidad de experimentar placer, aunque suene paradójico. El deseo natural
de placer debe rendirse y dedicarse a la conducción de buscar significaciones.
Cuando nos centramos
en el placer, vendemos nuestros valores y muchas veces sacrificamos hasta la
familia, por la cantidad de placer que
podemos obtener, por lo que se intenta evadir ansiedad, culpa y dolor.
Para quien busca
placer, la pregunta es ¿qué tanto placer me puedes proporcionar? una vez que la
persona, pierde la capacidad de proveer placer (lo cual es inevitable) pierde
su valor y se desecha para encontrar un sustituto que pueda ser más placentero.
Por lo que algunos se enfocan en el “enamora-miento” que parecería ser un área
no dañina para buscar placer. Desafortunadamente no es así. Este es un juego
peligroso.
Después de todo,
la intensidad es la que cuenta en el placer y la persona cree estar realmente enamorada.
Cuando esa intensidad disminuye, el amor también se va. Esto hace que su vida y
sus relaciones sean extremadamente volátiles.
Conforme mueren
los sentimientos, entran en crisis y declaran a su amor herido de muerte y revisan sus sensaciones
personales buscando diferentes caminos de placer. Este momento del amor puede
ejemplificarse en parejas abusivas donde la intensidad se manifiesta como
violencia, explicada como prueba de amor “me pega porque me ama”.
Actúan como depredador;
cazan, comen, duermen y vuelven a cazar, nada satisface su hambre de placer.
Quienes lo buscan permanecen merodeando por algo nuevo, más grande y con
mejores componentes placenteros. El resultado final: dolor, lo que precipita
más el aburrimiento y la depresión.
Por otra parte
están las personas centradas en el poder: Todos utilizamos el impulso por poder
diariamente. Es una herramienta de supervivencia y de crecimiento. Cuando se
convierte en un enfoque estricto, cuando buscamos el poder por el poder y
cuando estamos atrapados en nuestra necesidad de control, nos lleva a buscar
algo que nos haga sentir poderosos.
La sensación que
produce, seduce y ven en el poder mismo una fuente de bienestar y seguridad.
Cuando no se tiene el poder, se sienten mal, pierden confianza y son vulnerables.
Sentirse así es una condición de desnudez que inmediatamente tratan de cambiar
para detentar nuevamente el poder. Pueden física o verbalmente intimidar o
manipular para salirse con la suya o argumentar sin parar hasta ganar. El
resultado es el pánico de la evidente pérdida de control.
Estar equivocado
es signo de falla y debilidad y eso les aterra y los vuelve vulnerables, se
sienten amenazados y se transforman en un depredador que sólo busca poder y
dominio. Si no controlan, atacan. Requieren estar en lo correcto, lo que
construye un sentido de seguridad falso que les infla el ego. Esa ganancia de
poder, como los vientos elevados del tornado, se dirige a la destrucción.
En la relación,
el dominante es codependiente de la parte sometida, lo que funciona al revés de
lo deseado, el poder, lo tiene el sometido sobre su dominador; sin esta
conexión vital el dominador pierde su identidad, y por debajo de la superficie
se cuelan la rebelión y la resistencia. Ambos temen cualquier ruptura o cambio
en la relación. El resultado final: miedo. masryram@msn.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




