martes, 18 de octubre de 2016

La mejor inversión






Opinión No.15  sábado  15 de abril de 2014


 "Se puede vivir dos meses sin comida y dos semanas sin agua, pero sólo se puede vivir unos minutos sin aire. La tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. El amor es la fuerza más grande del universo, y si en el planeta hay un caos medioambiental es también porque falta amor por él. Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia."  Mahatma Gandhi

En el mundo existen cuatro tipos de personas: los que hacen que las cosas sucedan; los que observan los acontecimientos, los que se preguntan qué pasó y por último los que estudian lo que pasó y por qué pasó. En la primera categoría nos encontramos la mayoría de los habitantes de este planeta.

Uno de los sectores que mayor crecimiento tiene en nuestro país, es el de la industria de la construcción y una de las actividades humanas señaladas como responsable del cambio climático es la súper-explotación urbanística. En algunos sectores como el energético ya se han logrado crear algunas alternativas para minimizar el daño al planeta. En el sector de la construcción los sistemas ecológicos avanzan muy lentamente y se siguen construyendo viviendas deforestando grandes áreas de bosques, ocasionando graves daños al medio ambiente.

A lo largo de la experiencia estadística en México, la vivienda ha sido una unidad de observación medida constantemente en la historia de levantamientos censales, la vivienda aparece desde el primer ejercicio de 1895. Sin embargo, el primer antecedente para construir un Inventario Nacional de Viviendas (INV) a partir de un levantamiento de tipo censal, se desarrolló en ocasión del Conteo de Población y Vivienda 2005, con la captura del formato de control Inventario de Viviendas; en ese entonces se presentó información sobre el total de viviendas, separando viviendas habitadas, deshabitadas, de uso temporal, además de las viviendas sin información de ocupantes (por negativa o ausencia temporal). Esto constituyó un primer producto, con todas las limitaciones derivadas de haber concebido a este formato para el control y seguimiento al operativo de levantamiento y no propiamente para la generación de estadística. No obstante, su empleo como marco para algunas encuestas especiales demostró su utilidad en este aspecto. (INEGI, 2013)

La relación entre las viviendas y sus habitantes permite detectar nuevas necesidades habitacionales, ya sea de manera directa o derivada de las transformaciones de la estructura demográfica de la sociedad y de la aparición de nuevos patrones culturales y estilos de vida que impone el desarrollo tecnológico y económico de nuestro País. Según datos estadísticos del INEGI, en el año 2005 existían un total de 24’006,357 viviendas ocupadas en el País, en el estado de Jalisco existían 1’534,454 (INEGI, 2013). En contrapartida, en la última década se ha registrado un crecimiento extraordinario de las viviendas señaladas por la metodología censal como deshabitadas o de uso temporal.

El periodo que va del 2000 al 2005 muestra un crecimiento inusual de las viviendas “sin residentes”, la tasa de crecimiento promedio anual para ese quinquenio fue de 6.5%, es decir, creció 3.5 veces más que la registrada en el quinquenio anterior. Por otro lado, en ese mismo quinquenio el rubro de viviendas censadas crece a una tasa promedio anual de 2.3%; se incrementa sólo dos décimas de punto respecto al quinquenio anterior. (INEGI, Resultados de la encuesta de verificación de viviendas deshabitadas y de uso temporal del Censo de Población y Vivienda, 2010)

Con la exposición de estos datos se pretende establecer los factores que determinan la problemática existente en términos de sobreexplotación urbanística en las grandes ciudades de nuestro país, y que de seguir esta tendencia los daños al medio ambiente serán irreversibles. Las principales consecuencias de la sobreexplotación urbanística son la degradación de tierras y ecosistemas, la  contaminación por desechos urbanos, escases de recursos hidráulicos, excesiva producción y consumo de energía, escases de servicios públicos y por último, la ocupación de áreas peligrosas.

La propuesta deriva directamente en crear conciencia al repensar la compra de una segunda vivienda como método de inversión, que en otros términos es equiparable al depredador que mata por gusto y no por necesidad. En torno a esta situación, la “Responsabilidad Social” ha originado la creación de estrategias positivas en el mundo, el desarrollo sustentable depende significativamente de los niveles de responsabilidad que como sociedad estemos dispuestos a asumir para lograr la mejor inversión: Preservar nuestro medio ambiente.   masryram@msn.com
 

martes, 4 de octubre de 2016

¿Y tú, proteges lo que más quieres?





Opinión No.14  sábado  22  de marzo de 2014

Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo. Alan Watts

Por Marisú Ramírez

Puerto Vallarta, Jal.  Me paro en un crucero de esos que hay aquí con más tránsito de lo que cualquier avenida de cualquier ciudad quisiera contener, espero a que llegue mi autobús, me siento y de inmediato observo un niño asomándose por la ventanilla de un auto, otro parado en el asiento delantero haciendo equilibrio para no caerse, allá en aquella camioneta otros dos disputándose una pelota brincando de un lado a otro, mientras su mamá habla por celular y conduce. No hay que hacer más, basta con pararte en un crucero y observar; sí, solamente observar al interior de los vehículos para darse cuenta de la cantidad de niños que son transportados por sus padres sin ningún tipo de protección. 
Es en este sentido que  la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda aplicar medidas de prevención para abatir el número de accidentes automovilísticos donde participan  niños menores de 10 años, dado que  cada día este tipo de percances  cobra en el mundo la vida de dos mil 300 menores, en nuestro país se reportan 260 casos diariamente; cifra impresionante si consideramos que se podrían evitar  si  fuéramos más cuidadosos con lo que más amamos: nuestros pequeños.
Cuando ocurre un accidente la mayoría de los niños que sobreviven quedan lisiados de por vida, se nos olvida que no hay prótesis para el alma; los siniestros automovilísticos encabezan la lista de las causas más comunes, le siguen  ahogamiento, quemaduras,  caídas y envenenamiento, para mencionar solamente algunos.
En los accidentes existen dos tipos de pérdida, la del ser querido y la moral,  cuando deja secuelas aquello que pudo haberse evitado.  Es  importante prender focos rojos en una sociedad a la que no le interesa resguardar la seguridad de sus seres queridos, fundamentalmente los niños, porque los “adultos” no llegan a medir las consecuencias de un percance automovilístico. Accidentes que llevan al suplicio permanente, secuelas si se sobrevive, o la muerte, que deja una huella imborrable en la mente de los que pudiendo evitar  con la prevención hicieron oídos sordos.
El uso de cinturones de seguridad, sillas especiales u otro aditamento que se coloque en  los asientos de los vehículos, resultan seguros para resguardar la vida de los pequeños.  Gastamos cantidades exorbitantes en juguetes, pero cuando se trata de aplicar dinero para  adquirir este tipo de accesorios que brinden seguridad a nuestros hijos, los gastos nos parecen gigantescos; la mayoría de las ocasiones ni siquiera se considera  la posibilidad de la adquisición de uno de estos dispositivos de seguridad. 
Actuar de manera irresponsable niega nuestro amor a nuestros hijos. No basta con decir que los amas, con irresponsabilidad solo ganarás frustraciones y pérdidas irreparables.  En México somos muy dados a la arrogancia, sin considerar que los accidentes ocurren, vivimos en un mundo donde el alcohol, las drogas, el exceso de velocidad, la negligencia y la corrupción juegan un papel dominante, y solamente lo podremos evitar ordenándonos nosotros mismos, dejar de culpar a las autoridades; no es la  casualidad,  es nuestra responsabilidad la que los pondrá a salvo.   masryram@msn.com

miércoles, 7 de mayo de 2014

Ética Femenil


Opinión No.13,  sábado 09 de marzo de 2014


La fuerza de las mujeres está en su debilidad. Bernard de Le Bourviere Fontanelle.

Por Marisú Ramírez

Se dice que los hombres son más honestos entre ellos, que las mujeres entre ellas mismas. Los sociobiólogos intentan explicarlo como “lucha entre mujeres por conseguir los favores del varón”. Las preguntas acerca del género han estado en la línea central de la evolución de la filosofía moral en este siglo. La idea de que la virtud tiene de alguna manera género, de que las normas y criterios de moralidad son diferentes para las mujeres que para los hombres, es una idea central en el pensamiento ético de muchos grandes filósofos.

Es a partir del siglo XVIII donde se puede rastrear el origen de la idea de una ética femenina, como una forma de virtud que constituye la esencia del pensamiento ético feminista. No obstante, no es fortuito que la ética femenil, se haya planteado desde los inicios de la civilización como uno de los contenidos de mayor controversia.

Divide y Vencerás

Esta frase, atribuida a Julio César, en sus formas de "divide ut regnes" (divide y reina), tesis reaccionaria contenida en el “divide y vencerás”, principio aplicado en la historia política de las sociedades romanas con su divide et impera, pasando por Maquiavelo, que fue el más profundo analista político de los tiempos en que el capitalismo emergía en el seno de la sociedad feudal, hasta la política imperialista en nuestros días. Una máxima que aún recorre la historia de la civilización occidental.

Principio que aplicado en otros ámbitos de la actividad humana, como el de la ética femenina se repite constantemente en la historia como una práctica cotidiana. Si bien podemos decir que en la mayoría de los casos es "jugar sucio", la verdad es que simplemente como estrategia se da,  los hombres la aplican de manera ventajosa contra las mujeres.

Es de acuerdo a esta lógica que se crea una ética de los géneros en la sociedad, con la incorporación de roles, intereses y conductas funestas con base a una doble moral constituida, la moral del femenino y la moral del masculino, y que es extrapolada a la dimensión ética.

Si se concibe a un género como ético necesariamente nos obliga a pensar en el otro género como antiético, la masculinidad solo existe en contraste de la feminidad,  siendo uno lo bueno y el otro lo malo; lógica de la cual se nutre la moral y en consecuencia la ética.  El ideal social de la ética femenina, es donde se hace posible mantener a la mujer al margen, su proyecto de emancipación, ha de parecer —contra natura—, pues todo lo habitual parece natural, se le enseña a no tener iniciativa, a no conducirse según su voluntad reflexiva, sino a someterse y ceder a la voluntad de su dueño.

Es allí donde tiene su origen el conflicto,  donde la discordia es causada por las mujeres, quienes representan los intereses de la familia y de la vida sexual;  relegadas a un segundo término por las exigencias de la cultura, adopta frente a su propio género una actitud hostil, una conducta “antiética”.

Es por ello que las prácticas desleales femeninas se dan en un marco social y acusan la competencia en cuestiones como la clase, la raza, la pobreza material o el bienestar, que han dividido a las mujeres; donde ninguna apelación a las formas de vida social actuales puede darnos una idea de la diferencia en las inquietudes éticas de las mujeres, que sólo pueden derivar en el razonamiento de un cambio en las relaciones sociales y en los modos de vida donde las prioridades éticas serían muy diferentes en el mundo que vivimos en la actualidad.   masryram@msn.com   


Alma Máter


Opinión No.11,  sábado 22 de febrero  de 2014


“Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con el conocimiento, el sentido, de la maravillosa estructura de la existencia. Con el humilde intento de comprender aunque más no sea una porción diminuta de la razón que se manifiesta en la naturaleza”.  Albert Einstein

Por Marisú Ramírez

Uno de los momentos más significativos que se viven dentro de una casa de estudios, como la Universidad del Valle de Atemajac, es cuando los estudiantes se preparan para la toma de la fotografía que quedará plasmada en la documentación oficial que avala la terminación de estudios. La emoción que se siente por estar a un paso de lograr la meta es indescriptible; sin importar si es de preparatoria, de licenciatura o de maestría.

El ambiente se torna festivo en un vaivén interminable de relucientes camisas blancas, corbatas y sacos negros portados con soltura, la elegancia desmedida de rostros sonrientes iluminados por la satisfacción; los varones rasurados o con barba recortada, bien peinados y boleados; las damas, no nos quedamos atrás, cabelleras brillantes, labios delineados y miradas expresivas.

El equipo de fotógrafos nos da el visto bueno, nos terminan de acomodar el cuello, acomodan las corbatas, disipan cualquier vestigio de cabello de nuestros rostros que deberán lucir en todo su esplendor. Con los últimos detalles para que tu imagen quede perfecta, se encargan de hacernos sonreír para relajar los músculos de la cara y que tu sonrisa surja espontánea y quede grabada para la posteridad.

El momento es de camaradería, de compañerismo; en las aulas los docentes impacientes aguardan a que retornen sus alumnos para continuar con las actividades académicas del día. Pasada la euforia del momento queda una sensación de nostalgia, el tiempo de estudiar juntos se agota, son momentos que hay que aprovechar al máximo.

En el aula, la Maestra Juanita Correa Reyes, siente lo mismo que nosotros, el afecto que nace de la convivencia cotidiana, nos vuelve cómplices, tanto de la vida como del conocimiento. Aprovechamos al máximo los momentos que nos quedan, disipamos dudas y damos nuestro mayor esfuerzo.

Nuestra alma máter impasible nos mira, nos siente, nos abraza y llena de fortaleza, siempre seremos sus hijos, los que día a día llegamos corriendo por los pasillos, dando los buenos días apresurados porque se nos ha hecho tarde. El sonriente rostro de Monseñor Santiago Méndez Bravo, nos saluda desde el pedestal, pareciera que su mirada a través de sus anteojos de bronce nos dijera, corre, corre que para aprender siempre hay tiempo.  masryram@msn.com